Telefónica. ¿Cambio de estrategia?

Telefónica anuncia una reestructuración de su negocio (http://www.cincodias.com/articulo/empresas/telefonica-divide-negocio-europa-l... para acometer entre otros los importantes retos que los actuales "reyes" de la web 2.0 plantean sobre el futuro de las operadoras de telecomunicaciones, en forma de consumos elevados de ancho de banda y suplantación de los servicios de comunicaciones conocidos por soluciones innovadoras basadas en IP.

Como comenté en una entrada anterior (http://merlin-e.posterous.com/van-un-frances-un-aleman-un-italiano-y-un-esp)  las operadoras parecían pretender "cobrar" a los suministradores de contenidos por el uso que sus clientes hacían del ancho de banda que éstos requerían para entregar sus servicios. Quiero pensar que un nuevo planteamiento se ha abierto camino en su estrategia, y se quiere pasar del "cobro por existir" (a mi juicio errado) al "cobro por valor añadido", lo que confiere a esta estrategia un estatus más aceptable, éticamente hablando, a la par que más factible desde el punto de vista financiero.

La extensión de IPv6 (http://merlin-e.posterous.com/ipv6-por-fin) permite diferenciar calidades en el ancho de banda que se ofrece a los usuarios de los servicios IP. ¿Tendrá interés Netflix en garantizar que sus películas se vean sin cortes en el streaming? ¿Pagaría Google porque sus usuarios visualizaran los videos de Youtube con ciertas garantías? ¿Necesitan algunos servicios en Cloud calidad garantizada? Si la respuesta es "sí", tenemos dos agentes a los que cobrar por dicha garantía: los usuarios y los proveedores. Desde este punto de vista no resulta difícil intuir mecanismos de cobro que garanticen la viabilidad económica de las comunmente llamadas "autopistas de la información". O los clientes pagan un "plus" de calidad, o los suministradores lo hacen en beneficio de la calidad del servicio ofrecido. Éste, y no otro, creo que es el camino en el que los diferentes agentes deben entenderse.

La cooperación entre los actores de la futura e inmediata web 3.0 es el único camino para alcanzar metas más altas aún no definidas, sin perder de vista la cuenta de resultados.

 

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8 palabras para el éxito

Soy poco amigo de las palabras grandilocuentes y los grandes discursos motivadores, que usualmente sirven más para fomentar el ego del conferenciante que para conseguir resultados tangibles.

Pero hay gente con la capacidad de resumir en muy pocas palabras y muy poco tiempo ideas interesantes.

Si, como Richard St. John lo hacen de forma entretenida y superágil, no puedo más que quitarme el sombrero.

 

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Propiedad intelectual y derechos de autor(II) Canon digital

Esta vez aprovecho para enlazar una página de Guillermo Navarro, abogado argentino, que aclara con cinco conceptos los motivos por los que muchos estamos contra el canon digital, al menos en su formato actual, injusto por indiscriminado y mal gestionado.

http://www.guillermonavarro.com.ar/2011/07/cinco-conceptos-y-una-reflexion/

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Propiedad intelectual y derechos de autor (I) ¿Estamos de acuerdo?

Estoy seguro de que éste no será el primer post con el tema de los derechos de autor como protagonista.

Me resulta chocante observar como los agentes que participan en el enorme mercado cultural son aparentemente incapaces ni tan siquiera de establecer unas bases comunes sobre las que edificar el negocio del futuro. Muchos actores del mercado tradicional pretenden mantener las mismas estructuras de financiación que cuando debías viajar a Londres para escuchar lo último del grupo preferido de tu novia. Para algunos usuarios "la cultura debe ser gratuita", supongo que en la ingenua creencia de que "la cultura" nace de forma natural y espontánea sin necesidad de alimento alguno.

¿Resulta tan complicado sentar unos sólidos cimientos basados en hechos admitidos por todos los implicados? ¿Qué tal estos cinco?

La cultura no tiene por qué ser gratuita. No quiere decir que no pueda serlo. En cualquier caso, debe depender en última instancia del creador. Y para ello deberán habilitarse los medios necesarios para que el creador (y quién él decida) reciban remuneración por su esfuerzo.

No es cierto que si nadie cobrara por crear, nadie crearía. La creación artística es anterior al dinero. Generar disfrute propio y ajeno (o temor, o espanto por qué no) tiene en si mismo un elemento gratificador que potencia la actividad creativa. Lo que no impide que yo quiera pagar para que algunos chavales británicos pasen de la obra y el baloncesto y puedan sentir lástima por el diablo, para que Joaquín se empolve la nariz hasta darme la canción más hermosa del mundo o para que Ludovico me haga viajar a ultramar.

¿Habría salido aquel David del mármol si Miguel Ángel hubiera sido banquero? ¿Se habría desnudado aquella maja mientras cuidaba ternasco el de Fuendetodos? No respondamos tan deprisa.

Todo lo digitalizable es técnicamente replicable y transmitible. La propiedad sustancial de Internet es su habilidad para mover bits rápidamente entre dos puntos cualesquiera de la Tierra. Si la obra puede ser transformada en bits, podrá ser replicada sin esfuerzo y sin pérdida de calidad, y retransmitida a cualquier punto del planeta.

Este hecho le permite a Apple vender 10 millones de programas al mes y regalar otros 270 millones, sin perder dinero (de hecho, ganándolo a espuertas) a 58 millones de usuarios.

Cualquier esfuerzo destinado a evitarlo está destinado al fracaso (y es muy caro)

La multa preventiva es injusta. Por más que veamos Minority Report, multa preventiva es un oxímoron (como guerra humanitaria). Puede que algún tipo de canon sea necesario en un proceso de transición hasta una situación acorde a los tiempos que vivimos, pero si es así debe ser  transitorio, y en su definición y gestión debieran participar todos los implicados, incluidos los que van a pagarlo.

Los derechos de autor no son ilimitados en el tiempo. No creo que Arniches quisiera que la Señorita de Trevélez le mandara dinero desde la obra de fin de curso de unos chavales de 14 años. Aunque sus herederos piensen lo contrario.

Quizá yo peque de ingenuo, especialmente si observamos nuestro entorno político, en el que todo parece valer para conseguir un “silloncito para mi y para los míos”. Pero sólo la negociación permanente y honesta (que no desinteresada) entre generadores, proveedores, transmisores y usuarios de los contenidos culturales puede construir nuevas vías de entendimiento. ¡Para eso sirve la tecnología!

 

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Lo antiguo y lo último

Ahora que los gadgets prometen accesos increiblemente rápidos a cantidades ingentes de información, me gustaría recordar las palabras del excelso Isaac Asimov, referidas en su libro "La tragedia de la Luna", en el capítulo titulado como este post, sobre la "cinta del futuro" (recordemos que se escribió hace 40 añitos!)

"Hace unas tres semanas (en el momento de escribir esto) asistí a un seminario en un lugar al norte del Estado de Nueva York, un seminario sobre las comunicaciones y la sociedad. Yo no tenía mucho que hacer, pero estuve allí cuatro días, así que tuve la oportunidad de enterarme de las actividad es que se estaban desarrollando.

La primera noche asistí a una conferencia excepcionalmente buena dictada por un caballero extraordinariamente inteligente y encantador, que trabaja en el campo de las cintas de vídeo. Con argumentos atractivos, y en mi opinión irrefutables, afirmó que las cintas de video representaban la tendencia del futuro en el campo de las comunicaciones, o al menos una de las tendencias.

Señaló que los programas comerciales destinados a cubrir los tremendos gastos de las cadenas de televisión y de los terriblemente ávidos anunciantes no tenían más remedio que atraer a audiencias de decenas de millones de espectadores.

Como todos sabemos, los únicos programas que tienen alguna posibilidad de agradar a entre veinticinco y cincuenta millones de personas son los que evitan cuidadosamente la posibilidad de ofender a nadie. Cualquier cosa que pudiera darles un poco de sabor o de variedad ofendería a alguien y se habría perdido la partida.

Así que sólo sobreviven las papillas insípidas, no porque sean especialmente agradables, sino porque tienen buen cuidado de no resultar desagradables para nadie.

(Bueno, a algunas personas, como a usted y a mí, por ejemplo nos desagradan, pero cuando los magnates de la Unidad contabilizan el número de ustedes y yoes, y de gente como nosotros, el resultado final les provoca desdeñosas carcajadas.)

Pero las cintas de video, capaces de complacer a los paladares más peculiares, solo venden contenido, y no tienen por que enmascararlo con un barniz falso y costoso o con la presencia de alguna renombrada estrella del espectáculo. Si se lanza una cinta sobre estrategias de ajedrez con símbolos de las piezas de ajedrez moviéndose sobre un tablero, no es necesario añadir nada más para vender un número X de copias a un número X de fanáticos del ajedrez. Si cada cinta se vende a un precio que cubra los gastos de su edición (más un honrado margen de beneficios) y si el número de ventas está de acuerdo con lo fijado, entonces todo va bien. Es posible que alguna cinta venda menos de lo previsto, pero también es posible que otra venda mucho más de lo que se esperaba.

Para abreviar, el negocio de las cintas de vídeo sería bastante parecido al de las editoriales.

El orador expuso este punto con toda claridad, y lo dijo:

—El manuscrito del futuro no será un fajo de papeles torpemente mecanografiados, sino una secuencia de imágenes hábilmente fotografiada,—no pude evitar removerme inquieto en mi silla.

Es posible que al moverme llamara la atención sobre mi persona ya que estaba sentado en la primera fila, porque  el orador añadió acto seguido:

—Y los hombres como Isaac Asimov se quedarán anticuados y serán sustituidos por otros.

Como es natural, di un brinco, y todo el mundo se rió alegremente ante la ocurrencia de que yo pudiera quedarme anticuado y fuera reemplazado por otro.

Dos días más tarde el orador que iba a hablar aquella tarde llamó desde Londres para comunicar que le era imposible salir de la ciudad, así que la encantadora dama que dirigía el seminario vino a verme y me pidió dulcemente que lo sustituyera.

Como es natural, dije que no tenía nada preparado, y como es natural ella dijo que todo el mundo sabía que no necesitaba prepararme para dar una conferencia maravillosa, y como es natural, me ablandé ante los cumplidos, y como es natural aquella tarde me levanté y como es natural di una conferencia maravillosa. Todo fue muy natural.

Me resulta imposible contarles qué es lo que dije exactamente, porque, como todas mis charlas, fue improvisada; pero, por lo que recuerdo, en esencia era algo así:

Como hacía dos días que un orador nos había hablado de las cintas de vídeo, presentándonos la fascinante y deslumbrante imagen de un futuro en el que las cintas de video y los satélites dominarían el panorama de las comunicaciones, yo me disponía a servirme de mis conocimientos de ciencia ficción para explorar un futuro aún más lejano y hablaría de cómo podrían fabricarse cintas de video con métodos mejores y más refinados, haciéndolas aún más sofisticadas.

En primer lugar, el orador nos había mostrado que las cintas tenían que ser decodificadas por un aparato bastante caro y voluminoso, que transmitía las imágenes a una pantalla de televisión y el sonido a un altavoz.

Evidentemente, todo el mundo esperaría que este equipo auxiliar fuera haciéndose más pequeño, más ligero y transportable. En el fondo, lo que se esperaría es que acabara por desaparecer y que se integrara a la misma cinta.

En segundo lugar, para que la información contenida en la cinta se transforme en imágenes y sonido es necesario un gasto de energía que redunda en perjuicio del medio ambiente. (Como cualquier gasto de energía; aunque su uso es inevitable, hay que evitar utilizarla más de lo estrictamente necesario.)

Por consiguiente es razonable esperar que disminuya la cantidad de energía necesaria para decodificar las cintas. En último término, esperaríamos que disminuyera tanto como para llegar a desaparecer por completo. Por tanto, podemos imaginarnos una cinta que fuera completamente transportable y autónoma. Seria necesario emplear energía en su fabricación, pero no en su utilización, y tampoco sería necesario un equipo especial para su uso posterior. No sería necesario enchufarla en la pared ni cambiarle las pilas, y podría ser transportada para ser vista en el lugar en que cada uno encontrara más cómodo: en la cama, en el cuarto de baño, en un árbol o en el ático. Una cinta de video de estas características produce sonidos, como es natural, y también desprende luz. Evidentemente su usuario debe recibir con claridad las imágenes y el sonido, pero sería un inconveniente que molestara a otras personas que posiblemente no estarían interesadas en su contenido. Idealmente, esta cinta autónoma y transportable sólo tendría que ser vista y oída por el usuario. Por muy sofisticadas que sean las cintas existentes en la actualidad en el mercado o previstas para un futuro próximo, siempre tienen necesidad de controles. Tiene que haber una palanca o un interruptor para encenderlas y apagarlas, y otros para controlar el color, el volumen, el brillo, el contraste y todas esas cosas. Mi idea es que esos controles pudieran ser manejados, en la medida de lo posible, por la voluntad. Me imagino una cinta que deje de correr en el momento en que se aparte la mirada. Permanece parada hasta que se le vuelve a prestar atención, momento en el cual vuelve a ponerse en marcha inmediatamente. Me imagino una cinta que corre más deprisa o más despacio, hacia adelante o hacia atrás, a saltos o con repeticiones, dependiendo únicamente de la voluntad del usuario. Admitirán ustedes que una cinta de estas características constituye un perfecto sueño futurista: autónoma, transportable, sin consumo de energía, absolutamente privada y controlada en gran medida por la voluntad. Ah, pero soñar no cuesta nada, así que seamos prácticos. ¿Es posible la existencia de una cinta así? Mi respuesta es: sí, naturalmente. La siguiente pregunta es: ¿cuántos años habrá que esperar antes de conseguir una cinta tan increíblemente perfecta? También tengo respuesta para eso, y una respuesta bastante concreta. La conseguiremos dentro de menos de cinco mil años, porque lo que acabo de describir (como es posible que hayan adivinado), ¡es el libro!

…"

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El japonés en los procesos de mejora

Posiblemente ya conozcamos algunos vocablos japoneses, normalmente relacionados con los procesos de calidad y la mejora contínua.

Seiri, Seiton, Seiso, Seiketsu, Shitsuke (separar lo innecesario, orden, limpieza, estandarizar métodos y mejorar continuamente), elementos que componen el método de las 5S para conseguir un entorno de trabajo limpio y organizado, y que se relaciona con las prácticas de Lean Manufacturing..

Todavía más relacionados con el Toyota Production System conocido como Lean a partir de 1990, están los conceptos de Muda (desperdicio), Mura (altibajos en la demanda) y Muri (mala distribución de las cargas de trabajo) que identifican o generan "desperdicio" según la propia terminología Lean.

Y todos estos mecanismos inspirados por un concepto genérico de mejora, identificado con la palabra Kaizen, que Kaoru Ishikawa situó en el mundo de los procesos, con los efectos que ya conocemos.

Me gustaría añadir a este pequeño compendio algunos vocablos más, que pese a formar parte de nuestro acervo cultural, no siempre son suficientemente entendidos o no se les concede la importancia necesaria. Confío en que su traducción al "japonés técnico" mejore nuestra percepción sobre estos conceptos ayudando a su extensión en el mundo de la gestión de procesos.

·      Aike: Descubrimiento casual o generado por procedimientos estructurados, de ineficiencias o desperdicios. Deben existir mecanismos de transformación de los Aikes en Iatás.

·      Kreike: Información insuficientemente documentada y potencialmente perniciosa. Sólo útil si sirve de iniciador de un seke.

·      Seke: Conjunto de datos fiables y correctamente documentados que deben ser la base de los Iatás.

·      Iatá: Resultado, solución, finalización de un proceso de mejora, usualmente iniciado por un Aike y preparado mediante uno o varios Sekes.

·      Ioya: Vocablo que al principio de la frase y precediendo verbos de advertencia, aviso o comunicación en pretérito, indica la existencia de errores en el proceso desde el Aike al Iatá. Señalizador de fallo de Kaizen.

Confío que esta actualización de viejos conceptos ya conocidos ayude a su extensión en el mundo en el que nos movemos.

 

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IPv6 ¿por fin?

Parece que a la decimotercera va la vencida (a una por año)

Si Cinco Días está en lo cierto (ver la noticia http://www.cincodias.com/articulo/empresas/Telefonica-acelera-migracion-IPv6/20110513cdscdiemp_18/), Telefónica va a impulsar definitivamente la implantación de IPv6 en las redes de comunicación.

Sería bueno recordar que IPv6 se llamaba en sus principios IPng (de Next Generation) ¡hacia 1999! No está mal que la siguiente generación en el mundo Internet, en el que los segundos cuentan, tarde en llegar más de doce añitos.

¿Por qué tan tarde? Porque IPv6 no es nada si no lo utilizan todos los elementos de la comunicación, desde los equipos de cliente pasando por TODOS los enrutadores de TODAS las redes intermedias hasta las redes internas de los CPD y accesos a Host. Y para que todos esos equipos funcionen correctamente hace falta que se entiendan entre ellos, lo que pese al estándar, lleva impidiendo la dinámica del mercado, en el que las marcas siempre intentan generar entornos cautivos mediante "pequeñas mejoras" que dificultan al final la interoperabilidad entre fabricantes. Si unimos a ésto las peleas entre operadoras, en la lucha por el mercado global de comunicaciones puede que encontremos alguno de los motivos de la espera.

¿Y por qué ahora? Me temo que Telefónica (y no debe ser la única) empieza a asumir su incapacidad para generar negocio en Internet. La compra de Tuenti más parece ser un pago de favores, y de la de JaJah, qué decir: el nombre de la marca delata la situación. Terra y PixBox suman fracasos a la lista. La compra de Skype por Microsoft ha debido tranquilizar a más de un directivo de operadora, ya que si Google hubiera sido el afortunado, estoy seguro de que las cosas se les iban a complicar mucho más (las dudas iniciales de Bill Gates sobre Internet  parecen pesarle a Microsoft como una especie de pecado original) No olvidemos que las operadoras dificultan intencionadamente, cuando no prohíben de forma expresa, el uso de VoIP.

¿De dónde sacamos pues el dinero? De donde siempre ha estado, de su negocio, de las comunicaciones. Parece un sinsentido acusar a los generadores de tráfico de que dado su buen hacer, los usuarios exijan mejores comunicaciones. ¡Caramba! Pero si resulta que ¡ése es nuestro negocio! Y el mecanismo actual de elevar el ancho de banda resulta muy caro. Precisamente IPv6 se desarrolla, entre otras cosas, para permitir calidades de servicio y diferenciación de tráficos, permitiendo así optimizar el ancho de banda existente. Y ya que podemos diferenciar por tráficos, y generar distintas calidades de servicio por cada uno, nada impedirá cobrar por estas calidades. ¿Quieres garantizar la calidad de tu Skype? Paga ¿Quieres garantizar la calidad del video en streaming? Paga ¿Quieres garantizar tu tráfico entre oficinas? Paga ¿Quieres pelear por el ancho de banda sobrante? Paga menos

Y en mi humilde opinión, éste es el camino. Zapatero ¡a tus zapatos! Que se olviden de cobrar a los que generan los contenidos que justifican su negocio, y se dediquen a mimar a sus usuarios vendiéndoles lo que necesitan a precios justificados.

Si estos servicios se dan en competencia, sólo podemos alegrarnos. Si dejamos que sólo Telefónica pueda ponerles el precio...ya sabemos lo que pasará.

 

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Deslocalización y Fractura Social

No nos resultan nuevos los fenómenos de la subcontratación y la deslocalización de actividades empresariales, buscando la ansiada pareja alta producción-bajos costes.

Y no es mi intención entrar en complejos debates morales ya que como bien dijera Felipe González “el dinero no tiene ética”. Sólo me gustaría advertir de los riesgos que un tipo determinado de subcontratación deslocalizada puede tener en las sociedades en las que opera: la atención telefónica al cliente.

Cualquier empresa con una muy amplia base de clientes utilizará la segmentación como mecanismo de “acercamiento”  específico y fidelización de dichos clientes. El marketing pondrá a nuestra disposición mecanismos para ello: distintas ofertas, diferentes precios y tarifas, atención más o menos personalizada. Pero ¿realmente se pretende fidelizar a todos los clientes? ¿Cómo se atiende a la masa de clientes que no reúne las características necesarias para ganarse esa atención?

En este caso se impone un riguroso cálculo coste-beneficio en el que el abaratamiento de costes compense las posibles bajas por deficiencias en la atención entregada. Y un mecanismo especializado de “retención de bajas” intentará recuperar “in extremis” aquellos casos en los merezca la pena hacer ese último esfuerzo.

Para este segmento de “baja calidad” el descenso de costes se consigue mediante el abaratamiento de los costes de personal y la reducción de la inversión en la formación de dicho personal.

Los avances en comunicaciones permiten contratar operadores con baja cualificación en terceros países, a condición de que hablen razonablemente el idioma de los clientes a los que deben atender. Esta baja cualificación junto con una escasa formación entrega necesariamente una muy defectuosa atención que va a ser inevitablemente relacionada con el país o la zona geográfica origen de dicha atención.

Nada hay en el ADN magrebí o americano que impida a los habitantes de estas zonas aprender  protocolos, programas informáticos o métodos de atención. Cualquiera de nosotros conoce personas capaces y eficientes en cualquier parte del mundo (y también lo contrario) Por tanto, más allá de consideraciones estrictamente mercantiles, ¿cuál es el coste social de entregar una visión tan sesgada de nuestras sociedades hermanas? Tras enseñar a la sociedad española que los peruanos no saben poner un café, podemos continuar con que los ecuatorianos no saben manejar un ordenador, o los marroquíes no saben ni hablar. ¿Podemos permitirnos este continuo mensaje subliminal desde empresas cuyos beneficios se cuentan por miles de millones de euros?

Tras la denuncia de la OCU (cuya presidenta se atrevió a comentar que en España no hay solución ya que todas las grandes operadoras de móviles practican este método) parece que el Ministerio de Industria estudia tomar cartas en el asunto. ¿Podría el Ministerio de Igualdad estudiar igualmente el incremento de la xenofobia motivado por estas prácticas?

Y además de actuaciones institucionales ¿qué podemos hacer los usuarios de estas empresas para promover mejores condiciones laborales y mejor formación de quiénes deben atender nuestros legítimos deseos?

Como indica Juan Ferrer en su blog “El que paga con cacahuetes, se rodea de monos” Exijamos personal con formación suficiente, no lo que las grandes operadoras han decidido utilizar como frontón.

 

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Van un francés, un alemán, un italiano y un español y quieren tumbar a Google

Vuelvo a echar mano de lo que otros escriben.

Esta vez para recomendar un excelente artículo de Ignacio del Castillo en su blog TecnoEstrategias, en el que comenta la intención de las grandes operadoras de comunicaciones (el Gran Telco como yo lo llamo, parafraseando al Gran Farma y por motivos similares) de hacerse un hueco en el mundo de las comunicaciones móviles, intentando "pillar" algo de lo que ya se ha llevado (y se está llevando) Google, Apple, Facebook y otros actores de la web 2.0

Mi opinión al respecto es que estas empresas, acostumbradas como están a gestionar su enorme masa de usuarios como meros "sacos de dinero" carentes de inteligencia para sortear sus trampas e incapaces de huir ya que "todas son iguales" (OCU dixit) y a controlar los mercados en base a su ingente potencial económico, están a años luz de lo que la red representa, y  no van a poder evitar seguir siendo lo que son: el tubo por el que se mueve el mundo real.

Puede que su intención de formar parte de este mundo sea loable, pero su reputación, consolidada a lo largo de muchos años, no les va a facilitar el intento.

Espero que las tablets chinas, Android y un poco más de inteligencia de sus usuarios (casi todos "inmigrantes digitales" por el momento) dejen a estas máquinas de hacer dinero (no es malo "per se", sólo si no haces algo más...) en el lugar que merecen.

Y si creen merecer más de lo que ya tienen, deberán cambiar algo más que el logo.

 

NOTA: Visto el camino que han iniciado, debemos esperar del Gran Telco nuevos e imaginativos métodos coercitivos, que dejarán a la altura del betún las estrategias de la SGAE. Al tiempo!

 

http://www.expansion.com/blogs/tecnoestrategias/2010/10/04/van-un-frances-un-aleman-un-italiano-y.html

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Matt Ridley:When the ideas have sex

Interesantísima y divertida intervención de Matt Ridley, zoólogo y periodista científico, en la que diserta sobre el motivo por el que me resulta tan interesante la tecnología: porque el gadget más tonto es fruto de TODA LA HUMANIDAD! (o casi)

 

 

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Posted by EDUARDO ADRIAN DE VAL